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lightbulb-o La adhesión al antisemitismo y sus razones (notas sobre la lectura de Adorno)

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Pulcinella Posteado 1 año 4 meses antes
Última Edición: 1 año 4 meses antes por Pulcinella. info_outline
#93
He estado pensando cuál sería la mejor manera de relacionar mi investigación sobre el Tercer Reich con este foro y creo que, en lugar de guardar silencio durante meses y luego aparecer con un tochaco, sería más interesante ir compartiendo, a medida que los encuentro, aquellos puntos de fuga, problemas, discusiones u observaciones que merezcan la pena ser compartidos. Creo que hacerlo así me ayudará tanto a sacar cosas en claro como a someterlas a diálogo, además de ayudar al foro a mantenerse activo. Así se podrá generar un gran y detallado cuerpo de reflexiones sobre las cuales luego podré operar a posteriori cribando y organizando la información.




Dicho esto, me gustaría empezar por un texto no perteneciente a la historiografía estricta, sino más bien a uno de esos análisis históricos con retórica de altos vuelos, que no está dentro de mis lecturas pero al que dediqué unas horas por despejarme la cabeza. Se trata del capítulo “Elementos del antisemitismo” del libro “Dialéctica de la ilustración” de Adorno. Me parece que su valor es limitado; por un lado, está escrito desde los Estados Unidos, en 1947 y tras quince años de exilio; por otro lado, no es más que una recopilación de intuiciones descriptivas sin fundamentación, y creo que su utilidad reside en utilizarlas como hipótesis de trabajo desde las cuales bajar a las investigaciones sociológicas e historiográficas sobre la época y ver qué sucede. Aquí va el primer post, dedicaré varios más a este texto, uno a cada problema. Esto que sigue son algunas notas sobre el comportamiento político de la población alemana durante el Tercer Reich:

“Los ansiosos seguidores del movimiento [nacionalsocialista] en el fondo siempre han sabido que lo único que al final obtendrían sería el placer de ver también a los otros con las manos vacías. La arianización de la propiedad judía, que, por lo demás, ha beneficiado la mayoría de las veces a la clase superior, apenas ha proporcionado a las masas en el Tercer Reich un beneficio mayor que el que pudo proporcionarles a los cosacos el mísero botín que se llevaron de los barrios judíos saqueados”.


Esta cita es un ejemplo de diagnóstico a vuelapluma que es claramente contradicho por investigaciones históricas recientes. En este caso, se trata del libro de Görz Aly “La utopía nazi”, que desgrana punto por punto de qué manera la sociedad alemana en su conjunto se benefició, no solo de la arianización de la propiedad judía, sino de forma más amplia de la conquista de Europa (ejemplos: la carga tributaria de la guerra dependió en gran medida del impuesto de sociedades, mientras que los impuestos a los salarios se intentaron mantener lo más bajos posible; las horas extra se liberaron de impuestos y la agricultura fue prácticamente liberada de impuestos de guerra; en 1941 se elevaron las pensiones, se introdujo el seguro obligatorio de enfermedad y las vacaciones pagadas; se prohibió el aumento de los alquileres y se incrementaron los impuestos a los propietarios de inmuebles; se creó un sistema de subsidios para las familias de los soldados; el mantenimiento de estas medidas en tiempos de guerra transfirió los gastos a los países ocupados: a ellos se cargaron los gastos para mantener las tropas (incluyendo no solo manutención, sino hasta salud dental); a través de la manipulación de divisas y de la sustitución del dinero por vales de crédito del Reich se hizo posible el expolio a través del comercio, largo etcétera)

El trabajo de Aly hace que dos tipos de tesis muy usadas sean difíciles de creer: 1) en ocasiones usada por la izquierda, la tesis de que las medidas del régimen nazi fueron en su conjunto nocivas para los trabajadores y que sólo beneficiaron al gran capital 2) Y esta es la mantenida por Adorno, que los motivos de las masas que se entregaron al régimen nazi no tenían que ver con su interés material más inmediato, sino con otra serie de razones sobre las que revuelve a lo largo del capítulo. Algunos ejemplos de estas razones, con mi correspondiente apunte:

“La atracción por el remedio racista remite a su verdadera naturaleza: no beneficia a los hombres, sino a su impulso destructivo. La verdadera ganancia con la que cuenta el camarada es la aprobación por la colectividad de su actitud furiosa”.


Los hombres participan del régimen nazi por su impulso destructivo o por la aprobación colectiva. Sin embargo, la participación directa en actos de odio (el boicot a los negocios judíos del 1 de Abril, la Kristallnacht) fueron precisamente los eventos nazis con menor participación. Al mismo tiempo, los eventos que repercutían de manera material o simbólica al bienestar de esas masas, fueron los momentos álgidos del régimen (las victorias militares, especialmente sobre Francia, y las medidas políticas que enumeraba anteriormente en referencia al libro de Görz Aly).

“En ellos se demuestra la impotencia de aquello que los podría contener: de la reflexión, de la argumentación y finalmente de la verdad”.


La noción de reflexión que se presenta es la de un pensamiento de carácter filosófico-abstracto, pero no se puede reducir la capacidad de reflexionar o argumentar a ese modo de razonar. La argumentación también está íntimamente intrincada con las necesidades materiales. Un ejemplo claro es la argumentación que puede tener lugar en un casa tras la detención y tortura de comunistas y socialdemócratas a lo largo de 1934: la mujer le dice al marido que sólo si se apuntan voluntariamente al partido nazi y comienzan a integrarse en el régimen podrán prosperar económicamente, en el simple sentido de tener trabajo y comida que llevar a la mesa. No se trata de algo así como la impotencia de la argumentación, sino de un Evento político que ha hecho que toda argumentación tenga lugar en un tablero del juego (una estructura sociopolítica/socioeconómica) que convierte toda decisión “razonable” en apoyo al régimen.

Adorno intenta usar una pareja de términos, “razón” frente a “racionalización”; razón sería el pensamiento crítico y humanístico capaz de poner medios en relación con fines, la noción ilustrada tradicional; racionalización sería, por el contrario, la voluntad animal imponiéndose a través de un discurso “racionalizante”, que intenta aducir razones a posteriori para justificar un acto que en realidad solo se basa en sí mismo. Creo que la única manera de comprender adecuadamente el consentimiento tácito de los alemanes es escapando de esta pareja de conceptos y problematizando la relación entre las acciones posibles, y por lo tanto, las acciones razonables.

Algo que se mezcla mucho en el texto de Adorno, y que sólo en ocasiones tiene formulaciones específicas, es el comportamiento de los que dirigen frente al comportamiento de los que participan como masa u obedecen. Es evidente que frente a una masa que pudo verse beneficiada, o que aceptó un régimen desde la razonabilidad del que no quiere perder la vida, los dirigentes participaban de lógicas distintas (ahí se opone, por ejemplo, la lógica del beneficio de cualquier hijo de vecino con la lógica estética/sacrificial de Hitler). La caracterización psicológica del líder que hace Adorno la dejo para otro post, porque me parece interesante, pero es otro tema.

Aquí se trata de la caracterización del comportamiento de las masas en relación con el antisemitismo. No compro lo que he citado hasta ahora de Adorno, ni los posteriores intentos psicologizantes en clave psicoanalítica, porque es evidente que más allá de fines ocultos, inconscientes o prehistóricamente violentos, había intereses materiales cotidianos entrelazados con los judíos, su propiedad y su persecución a lo largo de Europa. Lo que nos lleva a un punto en el que Adorno sí da en el clavo:

“El antisemitismo casi no es ya un impulso autónomo, sino una tabla de la plataforma: quien elige un tipo u otro de fascismo automáticamente suscribe, junto con la destrucción de los sindicatos y la cruzada contra el bolchevismo, la liquidación de los judíos”.


Esto que Adorno describe como "suscripción automática" va a denominarlo “ticket”: ticket viene a definir un paquete ideológico, y apunta en la dirección de que no es tanto una cuestión de que toda la población alemana profese ideas antisemitas, sino más bien que dan su aprobación a un conjunto de acciones políticas dentro de las cuales se incluye el antisemitismo. Esto queda confirmado por el propio marketing electoral del Partido Nazi tras 1929, cuando las medidas antisemitas perdieron lugar en los discursos, ocupando la trasera de un “ticket” cuya principal atracción era la mágica repetición de la palabra “Trabajo”. Sin embargo, Adorno erra un poco al apuntar las razones de adhesión a este ticket:

“Los que lo integran [el ticket] no reaccionan originariamente contra los judíos; más bien han desarrollado una tendencia que sólo a través del ticket encuentra en cada caso el objeto adecuado de la persecución”.


Lo que parece indicar Adorno aquí es que las masas se adhieren a un “ticket” (a la ideología de un régimen) porque en su vaciamiento, en su falta de pensamiento conforme a fines, han desarrollado una tendencia que solo puede pensar a través de tickets, esto es, electoralmente, o mediante la adhesión a ideologías cerradas que ya proporcionan persecuciones que la masa, por alguno de los variados motivos previamente ofrecidos, necesitaría. A lo largo de estas páginas se trasluce la idea de que la masa no solo tiene un comportamiento de masa, sino que el motivo por el cual lo tiene es su propia cualidad en tanto que masa. Se trata de un argumento que, si bien es entendible para un teórico que tuvo que vivir de cerca la sociedad americana de los años 40, no considera los miembros de esa “masa” como sujetos políticos, poseedores de razonamientos materiales y conscientes de que esos “tickets” (el ticket socialdemócrata/sindical, el ticket comunista/octubrista, el ticket nazi/revolucionario) eran núcleos de poder con capacidad de cambiar las cosas. De ese modo tan sencillo, se podría explicar la adhesión de un 37% de los votantes al partido nazi no en tanto que masa y por el simple motivo de una tendencia a alienarse en paquetes ideológicos, sino en tanto que gran masa de desempleados, en el marco de una democracia representativa electoral, acudiendo a la lista que mejor supo convencerles de que ellos acabarían con el desempleo, seduciendo a la vez al campesinado y a las clases medias cuya adhesión política estaba determinada por el trauma del bolchevismo, etcétera.

El problema del comportamiento de la población durante el Tercer Reich abre varias preguntas de método:
  1. ¿Tienen valor los diagnósticos psicologizantes sin un trabajo minucioso sobre las fuentes que se puedan obtener -cartas, conversaciones-?
  2. ¿Qué consideramos adhesión? Se abre la necesidad de una categorización por niveles: adhesión absoluta, adhesión, adhesión por motivos de supervivencia, resistencia en suspenso/subjetiva/de puertas para dentro, resistencia activa). ¿De qué manera se puede distinguir la adhesión normal de la adhesión por motivos de supervivencia? ¿Cómo se puede mapear esta fina distinción sin caer en la biografía individual? ¿Puede considerarse genuino un comportamiento político tras la campaña de terror emprendida por los nazis en sus primeros años en el poder? ¿Cómo puede la estadística manejar el comportamiento político cuando gran parte del espectro político significa pena de muerte?
  3. ¿En qué preguntas y problemas puede ocuparse la filosofía del Tercer Reich, y cuáles dependen más de un trabajo sociológico, politológico, historiográfico…?
  4. ¿Se puede reducir el comportamiento político a un sólo fenómeno (engaño, miedo, convencimiento), en lugar de desgranar por qué medios funciona cada uno y cómo influyó en las acciones?
  5. ¿Son las nociones de “razón”, “verdad”, “pensamiento genuino”, “alienación” útiles para aproximarse al comportamiento de los sujetos políticos?

Y otras preguntas de contenido:
  1. ¿Qué papel jugaron los intereses materiales de la población en la adhesión al Tercer Reich? Lo cual demanda un tratamiento pormenorizado por grupos: campesinado, funcionariado, trabajadores, propietarios, gran capital…
  2. ¿Qué papel jugó la intimidación y la violencia en la adhesión al Tercer Reich?
  3. ¿En qué grado es el comportamiento político de la población alemana durante el Tercer Reich una singularidad histórica, y en qué grado es comparable con otros fenómenos, por un lado totalitarios, y por otro lado coloniales?


Bibliografía citada o mencionada:

Th. W. Adorno, "Dialéctica de la Ilustración", Akal, Madrid, 2007.
Götz Aly, "La utopía nazi. Cómo Hitler compró a los alemanes", Memoria Crítica, Madrid, 2008.

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Mehring Posteado 1 año 4 meses antes
Última Edición: 1 año 4 meses antes por Mehring. info_outline
#101
Antes de de responder a algunas de las cuestiones interesantes de las que planteas en este post, me gustaría presentarme aunque no es algo que me gusta(ba) hacer ni cuando era alumno de clase. Aunque el significado de "presentación" no es el de una presentación individual al uso sobre mí mismo, que además no tendría relevancia a la hora de un debate, sino más bien presentarme según mis coordenadas ideológicas que serán las que precisamente vertebren la visión en cualesquiera que sean esos campos: filosóficos, políticos, históricos, económicos, etc. Además que no conozco en mis relaciones sociales de la vida cotidiana a persona alguna que esté al margen de la sociedad en la vive, es decir, al margen de las ideologías. La ideología a la que me adhiero es el marxismo-leninismo pero sin dogmatismos, es decir, con la aplicación dialéctica a todo el pasado revolucionario anterior legado principalmente del Ciclo de Octubre, entendiendo que para poder superar determinadas limitaciones históricas que han tenido los revolucionarios en el siglo XX (en concreto en la URSS, China y Cuba) es imprescindible la comprensión del pasado para su superación dialéctica en la actualidad. Sin dialéctica es cuando el marxismo se convierte en un dogma eclesiástico. Además de ésto, soy consciente que la mayoría de las personas de este blog se adhieren al materialismo filosófico de Bueno que desde mis o nuestras posiciones han sido criticadas algunas de sus posturas como la tesis de la symploké o la interpretación que hace de la XI Tesis sobre Feuerbach. No voy a explayarme mucho más sobre esto ya que éste no es el tema de discusión, pero si a alguien le interesa conocer mis posiciones en profundidad que me escriba ya que estoy abierto al debate. Comienzo con el tema.
Expondré unas bases generales desde mi óptica M-L que responderán a la pregunta sobre ¿por qué las masas se adhieren al fascismo? y a las preguntas 2,4 y 5 que están interrelacionadas.
Los textos de Adorno, por lo general, me parecen muy limitados a la hora de encontrar las causas de por qué las masas en Alemania apoyaron al partido nazi. Y, en genral, los textos de Adorno no me parecen útiles en ningún sentido. Más allá de que Adorno se le puede identificar como un burgués, que en mi opinión lo era, también era eurocéntrico, justificador de la colonialidad y sus escritos con respecto al Jazz son bastante racistas. En cambio, desde la perspectiva de Lukacs o el propio Lenin se está mucho mas cerca de ello. Simplemente sintetizaré su pensamiento sin citarlos continuamente ya que mi respuesta se haría demasiado exegética.
Para responder a las preguntas sobre las masas existe un libro que es absolutamente imprescindible: ¿Qué Hacer? de Lenin. El núcleo que vertebra esta obra de Lenin es la siguiente (al que adhiero en mi síntesis el pensamiento de Lukacs en Historia y conciencia de clase): La conciencia de las masas obreras es una conciencia espontánea (conciencia en sí) y que por lo tanto puede ser flexible a cualquier ideología que no sea la de su clase y adherirse a ella. Sin embargo el PC no tiene que adherirse a la conciencia en sí del masas espontáneas sino precisamente revolucionarlas para que se transformen en una conciencia revolucionaria (conciencia para sí) ¿cómo ocurre este proceso de transformación? El PC no tiene que adherirse dentro de las masas para revolucionar su conciencia sino que desde fuera del movimiento espontáneo se podrá revolucionarla, es decir, en el momento en que el PC se posicione ideológicamente de manera independiente con respecto a las masas. Lenin también insiste mucho en que los revolucionarios no deben simplificar o rebajar la teoría para que la comprendan las masas sino precisamente elevar a los proletarios al nivel de la teoría y de la vanguardia. Se puede observar la actualidad de ésto último en partidos políticos reformistas como Podemos como en reformistas radicales como IU/PCE, PCPE, etc que precisamente rebajan la teoría a las masas en vez de hacerlo en sentido leninista. Cito un texto de Felipe Martínez Marzoa que me parece la mejor explicación sobre ello (aunque lo mejor es leer al mismo Lenin):

"El salto de la situación material del proletariado a la revolución proletaria es el salto de la espontaneidad a la conciencia, y este salto no puede estar determinado por «ley» alguna ni es ningún fenómeno «material»; aquí es donde todo puede fallar de hecho sin que Marx resulte por ello «refutado». Y aquí es también donde se sitúan una serie de vidriosas cuestiones.
En su «¿Qué hacer?», Lenin expuso que la «conciencia revolucionaria» debe ser introducida en el proletariado «desde fuera». Lo que esto quiere decir es, más o menos, lo siguiente:
La palabra «proletariado» designa un aspecto esencial de la sociedad moderna, precisamente su aspecto negativo; por lo tanto, designa un aspecto de la «ley» que Marx investiga; y esta «ley» no incluye, no determina, no hace necesaria la propia conciencia de ella misma. La conciencia revolucionaria y la conciencia de la «ley» son la misma cosa, y esta misma cosa es la negativa conciencia de sí que la sociedad moderna (negativamente considerada, esto es: el proletariado) puede tener; tal conciencia es el ser para sí aquello que el proletariado es ya en sí por el hecho de ser materialmente proletariado; por lo tanto, el proletariado, por el hecho de ser materialmente proletariado, puede, como clase, tener esa conciencia, pero no la tiene ya por el hecho de ser materialmente proletariado; esto es lo que quiere decir la tesis de que tiene que venirle «de fuera»: de fuera de su propia actividad (y lucha) espontánea, «económica» (en amplísimo sentido), por muy graves que sean las formas que esta lucha adopte." (De la Revolución, Sobre la cuestión del partido revolucionario.)

Después de todo lo dicho se puede sacar una respuesta: las masas seguramente se pueden adherir por todo lo que has dicho en la 2,4 y 5 pero el "engaño", la "mentira" o la "supervivencia" no son las causas nucleares de la explicación que hicieron a las masas adherirse al fascismo.
Para profundizar un poco más te dejo este texto de Mao que también puede dar luz sobre ello:

"En cuanto al desarrollo social, lo atribuyen a factores exteriores a la sociedad, tales como el medio geográfico y el clima. De manera simplista, tratan de encontrar las causas del desarrollo de las cosas fuera de ellas mismas, y rechazan la tesis de la dialéctica materialista según la cual el desarrollo de las cosas se debe a sus contradicciones internas (...) Según la dialéctica materialista, los cambios en la naturaleza son ocasionados principalmente por el desarrollo de las contradicciones internas de ésta, y los cambios en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de las contradicciones internas de la sociedad, o sea, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el desarrollo de estas contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsa la sustitución de la vieja sociedad por la nueva. ¿Excluye la dialéctica materialista las causas externas? No. La dialéctica materialista considera que las causas externas constituyen la condición del cambio, y las causas internas, su base, y que aquéllas actúan a través de éstas. (Sobre la contradicción)"

Sintentizando lo que Mao expone, es que lo interno actúa a través de lo externo, es decir, que las explicaciones externas o incluso excepcionales como lo señalado antes no explican los acontecimientos políticos.

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Chambanacona Posteado 1 año 4 meses antes
#104

  • ¿Qué papel jugó la intimidación y la violencia en la adhesión al Tercer Reich?

  • Hace unos meses Ángel Viñas publicó en su blog (Que aprovecho para recomendar) una serie de artículos que tituló ¿Por qué se dejaron engañar los alemanes por Hitler? En los que da una visión general de la Alemania de la època y de las múltiples causas que condujeron a Hitler al poder. Concretamente en el V de estos artículos afirma que el papel de la violencia fue fundamental en el ascenso al poder de los nazis. A quienes la derecha reaccionaria había entregado el Ministerio de Interior y con él la policía y las fuerzas de seguridad meses antes de las elecciones de 1933:

    las elecciones se celebraron el 5 de marzo en un clima de intimidación, violencia gubernamental y detenciones arbitrarias como hasta entonces no se había conocido en Alemania. Entre ellos figuró Thälmann y muchos otros políticos de izquierdas, no detenidos, se exilaron.


    Enlazo el artículo en cuestión:

    www.angelvinas.es/?p=734
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    Pulcinella Posteado 1 año 4 meses antes
    Última Edición: 1 año 4 meses antes por Pulcinella. info_outline
    #107
    @Mehring:

    En primer lugar, agradezco tu respuesta y tu tiempo. Me gustaría exponer brevemente los motivos por los que no concuerdo demasiado con el análisis que apuntas en tu comentario.

    1. Presentas a las masas de una manera ahistórica. No sólo por referir el análisis de la masa a un texto de la primera década del siglo 20, es decir, antes incluso de que el Tercer Reich tuviera lugar, y por lo tanto incapaz de hacerse cargo de ninguna determinación histórica de esa masa en concreto (¿Son todas las masas iguales? ¿O por el contrario, dependerán de su composición, de su contexto político, de su configuración -la influencia del acto teatral del discurso en la creación de la masa como masa de espectadores, etc-?

    2. La presentas necesariamente como una masa obrera. Aunque acepte que la masa es obrera en sí, pero no ha llegado todavía al para sí, y que por lo tanto posee de momento una "falsa conciencia", es una falsa conciencia que repercute en su comportamiento político, y por lo tanto de la que nos debemos ocupar a la hora de tratar históricamente el Tercer Reich es de esa falsa conciencia. Por ejemplo, del éxito que cosechó el partido nazi entre el campesinado, los artesanos, los profesionales, pero también los desempleados y trabajadores. Asumir, por ejemplo, que el discurso nacionalista apelaba más a muchos alemanes que el discurso de clase. Asumir que Baviera, el bastión del movimiento völkisch, giró tanto más a la derecha por el trauma del Sóviet de Munich y del caos de esos intentos revolucionarios.

    En general, no puedo criticar mucho más tu respuesta porque hace falta un trabajo de calado histórico; me interesaría ver la reflexión que comentas, por ejemplo, en un hilo más general sobre la relación del trabajador asalariado con su acción política, pero este hilo se centraba en algo más concreto: las familias alemanas que aceptaron propiedades judías, que ocuparon puestos de trabajo vacíos por los judíos, que ofrecieron en general un consentimiento tácito a las acciones políticas del Tercer Reich, ¿por qué lo hicieron?

    En esta pregunta específicamente histórica tu comentario no se permite bajar a los sucesos históricos (no sé si por falta de ganas o de manejo particular de esta época histórica) sino manejar fórmulas vagas sobre la relación del Partido Comunista con la masa, sobre la conciencia en sí y para sí... La pregunta va por otro lado, es más un acercamiento a la complejidad de la acción política una vez el régimen fue establecido, del mismo modo que es complejo preguntarse por la culpa de los colaboradores del régimen en los países ocupados (Bielorrusia, Lituania...) que participaron de los fusilamientos en masa de judíos. ¿Colaboracionistas u obligados por la situación? Esa participación en el antisemitismo tendría varias ramas, en orden creciente: 1) Los beneficiados indirectamente por judíos despedidos como funcionarios o eliminados de la competencia en el mercado. 2) Los que compraron baratas las propiedades robadas a los judíos. 3) Los que fomentaron las acciones contra los judíos esperando un beneficio. 4) Los civiles o soldados que participaron en acciones violentas o genocidas contra los judíos; siendo la última escala de culpa la de los dirigentes que diseñaron este plan de acción. La pregunta señalaba a que no se trata de antisemitas o no antisemitas (en tanto que conscientemente profesando genuinamente ideas antisemitas), sino de alemanes (y ciudadanos de países ocupados) que, por un motivo u otro, más por interés personal, avaricia, dinámica social, miedo de ser señalado como enemigo del Reich o "asocial", que por genuina creencia antisemita, participaron de estas acciones de un modo u otro, y rastrear estos comportamientos. No creo que tu comentario intente hacerse cargo históricamente de ninguna de estas cuestiones.




    @Chambanacona:

    ¡Gracias por la referencia! No conocía a este tipo, voy a leerle en los próximos días. Saqué también esta sensación leyendo los primeros capítulos de "El Tercer Reich en el poder" de Richard Evans, donde desgrana los actos de terror contra los intentos socialdemócratas y comunistas de resistencia, así como la campaña de censura contra la prensa. Como he dicho, no pienso que la respuesta esté solamente en el terror ni tampoco en la absoluta adhesión de la población al régimen, sino en la pura concreción histórica donde, incluso en cada propio sujeto, las razones se entrelazan y cambian continuamente. La tarea está en localizar todas las técnicas de poder (desde la violencia hasta la seducción), y desgranar sus su campo de acción y sus efectos.




    Continuando la cuestión que abría con este hilo, sobre esta misma cuestión me he encontrado esta mañana un párrafo en el libro de David Cesarani "Final Solution: the fate of the Jews. 1933-49". Lo copio traduciéndolo al castellano:

    "Para los alemanes, la confiscación de propiedad judía fue una importante fuente suplementaria de recaudación para la voraz economía de guerra. La expropiación de casas judías, así como de muebles, artículos del hogar y ropa cubrió las necesidades de alemanes pobres y familias cuyos hogares habían sido destruidos en bombardeos. Este robo ejercido por el Estado alemán financió la construcción de una sociedad más igualitaria, si bien una que limitaba los beneficios materiales a aquellos de una determinada raza. Más tarde, ayudó a paliar el descontento político y comprar la complacencia del pueblo aun cuando la guerra se volvió amarga. Al ampliar el círculo de aquellos que se beneficiaron de la persecución y el genocidio, recientes investigaciones han puesto en cuestión el término de espectador (bystander), entendido como sujeto pasivo cuya culpabilidad se limitaba a la omisión. La distribución del botín entre los colaboradores alemanes fortaleció su adhesión al Tercer Reich: al fomentar el saqueo por parte de la población, los dirigentes nazis les hicieron tomar parte en la persecución y el genocidio." (p. 37).


    Apunta en la misma línea que el trabajo de Görz Aly, de nuevo, me parece interesante porque lejos de la simple concepción del régimen nazi como régimen totalitario "hacia dentro", hacia sus propios ciudadanos, lo sitúa también en la constelación política del modo de dominación colonial, con la serie de nuevas preguntas que eso plantea. Y ayuda a entender por qué en casa las cosas se mantenían relativamente pacificadas, no sólo mediante el recurso simplista el "terror", sino mediante un sistema de premios y una preocupación continua (y populista) por el bienestar de los ciudadanos alemanes (para esto, que puede parecer una extraña mentira ideológica, remito al trabajo de Aly, que ofrece fuentes de sobra para sustentar todas estas tesis, y cuya trayectoria izquierdista no lo sitúa precisamente en el campo de la apología nazi).




    Fuentes citadas: David Cesarani. "Final Solution. The fate of the Jews. 1933-49". Macmillan, London, 2016.
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    Pulcinella Posteado 1 año 4 meses antes
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    #108
    Dejo un par de notas más que me han surgido según estoy leyendo el libro de Cesarani.

    La primera, respecto al carácter de la adhesión al partido nazi en aquellos que lo votaron en 1932:

    "La mayoría de los judíos, al igual que la mayoría de los alemanes en áreas donde el Partido Nazi estaba ausente, conocían poco o nada sobre su líder. Muchos empezaron a buscar información cuando el partido había conquistado posiciones parlamentarias en 1930. Esto significa que Hitler estuvo bajo el foco público apenas los dos años previos a su nombramiento como Canciller, y durante ese tiempo se comportó con consumada moderación. Su retórica se relajó, escogió temas positivos para sus discursos y sus ataques públicos hacia los judíos disminuyeron hasta prácticamente desaparecer". (p. 16)


    Lo cual apunta en la dirección del "ticket"; la mayoría de los votantes accedieron a un Hitler que venía a renovar Alemania desde coordenadas autoritarias, recogiendo lugares comunes del nacionalismo, pero acudiendo en todo momento al lema del trabajo frente a la crisis (económica, pero según él, también "moral") de la República, y dando una importancia periférica a sus ejes ideológicos personales.

    La segunda es evidente, y conecta con la relación entre las crisis y la polarización del voto en Alemania. La derecha creció en 1923, especialmente en Múnich, coincidiendo con los años de hiperinflación, después vivió un hiato en los "Golden twenties", manteniéndose con un porcentaje de voto insignificante hasta 1928, y finalmente, tras la crisis de 1929, se catapultó hasta el 37% de los votos (Julio 1932). La evidente vinculación entre adhesión al partido nazi antes de 1932 y la situación económica del país es evidente, lo cual señala en la dirección de que el partido Nazi era visto por sus votantes como una opción radical en un momento desesperado, más que como un partido con una preocupación central por cuestiones de raza. La figura del judío no estaba situada, en estos años, como el eje central de las preocupaciones, sino como un eje periférico (un "scapegoat" de las penurias económicas). En palabras de Cesarani:

    "Las políticas nazis estaban perpetuamente moldeadas por la fantasía del "enemigo judío" incluso si las medidas particulares no eran particularmente anti-judías".


    Y un ejemplo concreto:

    "En Noviembre de 1923, en el punto álgido de la hiperinflación, cuando una barra de pan costaba 200.000 millones de Marcos, una revuelta que demandaba comida en el centro de Berlín se convirtió en un pogromo. Miles de berlineses hambrientos y resentidos invadieron el barrio de Scheunenviertel [barrio donde vivían la mayoría de los Ostjuden], donde rompieron escaparates y saquearon tiendas judías durante horas".


    Este ejemplo de nuevo apuntando a que el judío no se perseguía u odiaba en tanto que judío, sino en tanto que asociado con la crisis económica, con la inestabilidad política de la República de Weimar, etcétera.

    Dejo todo esto por aquí a modo de apunte.
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    Mehring Posteado 1 año 4 meses antes
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    #112
    Gracias por la respuesta. Contextualizaré las causas que hicieron emerger el fascismo tomando en cuenta que me limitaré a lo dicho anteriormente, es decir, a las causas últimas y no a las causas extrínsecas, consecuencias que además de no explicar las causas sólo pueden responder a una explicación parcial del asunto. Resumiré brevemente este texto que dejo aquí: revolucionprolet.blogspot.com.es/2012/12...-estado-burgues.html

    El fascismo es un producto histórico de una determinada época en el que el capitalismo crecía rápidamente, donde surgieron los monopolios y, tras éstos, el monopolismo de Estado. La carrera internacional por controlar mercados, por garantizar las exportaciones de capitales, puso en pie, desde finales del siglo XIX, las fuerzas de todas las potencias mundiales. La primera guerra Mundial permitió el reparto de unas cuantas colonias de los derrotados entre los vencedores y el desmembramiento de los viejos imperios alemán, austro-húngaro y otomano. Pero la necesidad de expansión del imperialismo seguía intacta. Todas las potencias huían, aun sin saberlo, de la gran crisis económica que llamaba a las puertas del sistema imperialista mundial, que estallaría en 1929. Y a esta se unía otra crisis que el imperialismo si conocía, una mucho más grave, que amenazante se acercaba desde el este: la crisis política que el ascenso de la Revolución Proletaria Mundial.
    El fascismo, tal y cómo lo retrató en su momento la Internacional Comunista, no es más que un arma al servicio de la clase capitalista, y más en concreto, del capital monopolista (o del grupo capitalista que sea el pilar de la alianza estatal, pues el fascismo se ha dado en países dependientes). Los objetivos del fascismo son los de defender los intereses de clase de una facción concreta del capital. Es ésta la razón que impronta a todas las formas nacionales que ha adoptado el fascismo y que permiten realizar de éste una radiografía universal.
    Entrando al contexto de este post, cuando el nacional-socialismo toma el poder en Alemania, esta no ha dejado de ser una potencia imperialista: los objetivos del capital monopolista alemán están por un lado en deshacerse del peligro de la Revolución Socialista, el cual ha estado sobrevolando a la sociedad alemana desde el fin de la Gran Guerra y que se mantiene vivo a través del KPD, la mayor organización comunista de Europa, tras el comunismo soviético. De otra parte, y fundamental para que surja el fascismo, los monopolios alemanes necesitan superar las trabas internacionales (derrota bélica que relega al imperialismo alemán en beneficio de Francia, el Imperio Británico y EEUU) y nacionales (obligatoriedad legal de resolver “democráticamente” los conflictos en el seno del capital alemán.) para alzarse como principal bloque imperialista mundial. Por esto en la Alemania fascista el Estado monopolista realiza la planificación económica, tomando en sus manos, las decisiones económicas de la nación (es decir, unifica la producción capitalista conforme a las aspiraciones de los grandes monopolios alemanes de la guerra). Realiza el capitalismo de Estado para mantener la propiedad, para sacar de la crisis a los capitales del país: dota de fuertes inversiones a la industria pesada y la organiza a través de los planes cuatrienales. Garantiza la expansión del mercado alemán a través de la ocupación militar, siguiendo los pasos de toda potencia imperialista. Corporativiza al conjunto de la sociedad alemana a través del NSDAP (el partido nazi). Despoja a las capas inferiores de la burguesía de sus organismos de representación y de su capacidad para decidir libremente en sus asuntos mercantiles (esto último es una tendencia inherente al imperialismo, que al reunir elementos de planificación impone cuotas de mercado a los propietarios particulares. La diferencia es que bajo el fascismo esta circunstancia se impone de forma ejecutiva, mientras que bajo condiciones parlamentarias, la burguesía se permite negociar estos asuntos).

    Respondiendo a tus puntos:
    1. En primer lugar preguntas si mi posición es que las masas son "iguales", sin embargo lo que afirmo es que "actúan" de la misma forma, que es espontáneamente. Por eso homogeinizo a todas las masas en cuánto a su acción política espontánea. El contexto histórico es importante, de ahí que si analizas como se han movido las masas de principio, mediados y finales del siglo XIX, XX y XXI, llegarás a la conclusión de que siempre actúan espontáneamente, esto es, desde manifestaciones pacíficas que reivindican X derechos al Estado burgués, hasta intentos revolucionarios de masas obreras espontáneamente que acaban fracasando como ocurrió en 1905 en Rusia. En este contexto puedes leer el debate/discusión de Rosa Luxemburgo con Lenin en el cuál la primera defendía que la espontaneidad de las masas con conciencia en sí podía hacer la revolución frente a Lenin que negaba ésto y afirmaba que era necesario un Partido de vanguardia que dirigiera éstas masas hacia la revolución, para más adelante, elevarlas hasta su conciencia para sí.

    2. Las masas no se homogeneinizan en obreras. Puede existir en cualquier manifestación reivindicativa la misma reivindicación por parte de todos pero diferir en tanto que son obreros, trabajadores, aristocracia obrera (la mal llamada clase media), etc.
    Me parece erróneo afirmar que el fascismo fue un "éxito" debido a la adhesión cuantitativa de masas a sus filas ya que en ningún momento el fascismo pretende elevar su conciencia de manera cualitativa sino más bien moverlos como peones de ajedrez.
    Afirmas "que el discurso nacionalista apelaba más a muchos alemanes que el discurso de clase", Es que el marxismo no intenta apropiarse de un discurso nacionalista sino internacionalista y por tanto no plantea ninguna disputa contra el fascismo por el nacionalismo.
    Estoy de acuerdo en esto que dices en tu último comentario, que es la clave para comprender el surgimiento y empoderamiento del fascismo: "la dirección de que el partido Nazi era visto por sus votantes como una opción radical en un momento desesperado". Los momentos de ascenso del fascismo surgen cuando las masas insatisfechas de las promesas de los partidos parlamentaristas tradicionales no se cumplen y, debido a eso, en su situación socieconómica paupérrima se adhieren al fascismo como la última esperanza material de mejorar sus condiciones de vida.
    El problema que tenía el fascismo a principios de este siglo es que las masas, en general, son conscientes de lo que fue el fascismo en el pasado siglo y, por tanto, los nuevos movimientos fascistas tienen necesariamente que autotransformarse si quieren presentarse como algo distinto a lo históricamente pasado tanto en el lenguaje político como en su estética simbólica, individual, etc...permaneciendo inmóvil sus políticas nacionalistas, racistas, antisemitas, etc.
    Sin acritud, pero afirmar que son cuestiones "vagas" o sin importancia la relación existente entre los partidos parlamentaristas y partidos revolucionarios con las masas es no comprender todo lo que he expuesto hasta ahora. Es de vital importancia para entender porque las masas en contextos que mayoritariamente (no siempre) están en unas condiciones materiales desfavorables se adhieren a unos u otros.
    El siguiente usuario dijo gracias: teophilis

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